- Investigadores de las universidad de Navarra y Las Palmas de Gran Canaria concluyen además que el aceite de oliva reduce la incidencia de la enfermedad
MADRID, 27 (OTR/PRESS)
Comer mal puede provocar depresión. Las grasas trans y saturadas aumentan el riesgo de sufrir esa enfermedad mental, mientras que el aceite de oliva protege contra ella. Las grasas "malas" se encuentran de forma artificial en productos de bollería industrial y comida rápida, y de forma natural, aunque en menor cantidad, en algunos productos lácteos. Esta es una de las conclusiones a las que han llegado investigadores de las universidades de Navarra y Las Palmas de Gran Canaria, que señalan también que se producen más casos en los países del norte de Europa.
Los autores del estudio analizaron a 12.059 personas durante más de seis años en el marco del Proyecto SUN. Estudiaron su dieta, estilo de vida y trastornos de salud al comienzo del estudio, durante su transcurso y al final.
Ninguno de los analizados padecía depresión al inicio del estudio, pero al final habían aparecido 657 casos nuevos. Los investigadores analizaron las diferencias en el estilo de vida de los participantes en el estudio para analizar cuáles podrían ser las causas. Así, llegaron a la conclusión de que los participantes con un consumo elevado de grasas "malas" "presentaban hasta un 48 por ciento más de riesgo de depresión cuando se les comparaba con los participantes que no consumían estas grasas", según ha explicado Almudena Sánchez-Villegas, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Por su parte, el equipo dirigido por Miguel Ángel Martínez-González, de la Universidad de Navarra, analizó la influencia de las grasas poliinsaturadas, que abundan en los aceites de pescado y en los vegetales, y del aceite de oliva en las posibilidades de sufrir depresión. "Descubrimos que este tipo de grasas más sanas, junto con el aceite de oliva, están asociadas con un menor riesgo de sufrir depresión", explicó Martínez-González.
LOS PAÍSES DEL NORTE DE EUROPA, MÁS DEPRIMIDOS
Otro de los resultados del estudio es que la depresión tiene mayor incidencia en los países del norte de Europa en comparación con los países del Sur, donde prevalecen los patrones de la dieta mediterránea. No obstante, los expertos indican que la incidencia de la enfermedad ha aumentado en los años recientes y que en la actualidad existen 150 millones de personas afectadas en todo el mundo.
La investigación se ha realizado en una población con un bajo consumo de grasas trans, ya que su consumo equivalía únicamente al 0,4 por ciento del total de energía que consumían los voluntarios. "A pesar de ello, observamos un aumento en el riesgo de sufrir depresión de casi un 50 por ciento", ha afirmado Martínez.
En análisis sugiere también que tanto la depresión como la enfermedad cardiovascular se ven influidas de forma similar por la dieta, y podrían compartir mecanismos similares en su origen. Esta hipótesis la sugieren además numerosos estudios que indican el efecto dañino de las grasas trans y saturadas sobre el riesgo de enfermedad cardiovascular.
