El aceite de oliva es un aceite vegetal de uso principalmente culinario que se extrae del fruto recién recolectado del olivo denominado oliva o aceituna.
Por su composición en ácidos grasos, el aceite de oliva virgen o extra es el alimento más similar a la leche materna.Los ácidos grasos son indispensables para el mantenimiento de la vida. Sus funciones de aporte energético al metabolismo se complementan además con otras funciones biológicas de gran importancia como:
Facilitadores del transporte y absorción de las vitaminas liposolubles, que son las vitaminas A, D, E y K.
Precursor de algunas hormonas.
Favorece los sabores, haciendo que sean más apetecibles algunos alimentos.
El aceite de oliva es considerado uno de los pilares de la llamada dieta mediterránea.
Beneficios del aceite de oliva, tanto el virgen como el extra:
Ayuda la absorción de minerales como el calcio, el fósforo, el magnesio y el zinc
Favorece el crecimiento de los huesos
Es eficaz en el proceso digestivo, evitando la acidez gástrica y el tránsito intestinal.
Mejora el control de la presión arterial y enfermedades cardiovasculares, aumentando el colesterol HDL o colesterol bueno.
Ayuda a controlar el nivel de glucosa en sangre.
Aumenta la cantidad de polifenoles (antioxidante natural).
Ayuda y previene enfermedades degenerativas como el Alzheimer.
Actúa contra el envejecimiento de la piel.
Contribuye a prevenir el cáncer.
No todos los tipos de aceites de oliva son iguales. Al igual que en los vinos, disponen de una complejidad sensorial, tanto aromática como gustativa. Estas diferencias en el aceite de oliva, dependen de la tierra, la elaboración y la variedad de aceituna empleada en la almazara. Los más avezados gourmets sabrán diferenciar todos los matices y elegir el mejor aceite de oliva. La grandeza culinaria del aceite de oliva no es sólo la de cambiar totalmente un plato en cuanto a su presencia, aroma y sabor.
